sábado, 15 de febrero de 2014

La indiscutible CULTURA de la izquierda

 
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
 
 El protagonista de versos como el insertado es Don Pedro Calderón de la Barca, que nació el 17 de enero de 1600. Estudiante en el Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid, se trasladó a Salamanca, donde se graduó en Derecho Canónico y Civil. A partir de aquí, recorrió buena parte de Europa, al servicio del duque de Frías y como militar con el Condestable de Castilla. Su vida da un giro de 180 grados en 1651, al ordenarse sacerdote. Más conocida es su fama como autor teatral, y por ello no es necesario insistir, baste con recordar que Pedro Calderón es una de nuestras grandes glorias literarias de todos los siglos.

Pedro Calderón de la Barca falleció en 1681 en su casa de la calle Platerías, la actual calle Mayor de Madrid y fue enterrado en la iglesia de San Salvador, que estaba en la misma calle Platerías. Cuando esta iglesia fue derruida en 1840, los restos de Calderón fueron trasladados al cementerio de la Sacramental de San Nicolás. Y a éste siguieron otros tres traslados, hasta que fueron depositados por última vez en la iglesia de la sede de la Congregación de la que fue nombrado capellán en 1666. Allí permanecieron los despojos del insigne escritor en un mausoleo y arqueta de mármol.

Pero sucedió que el 20 de julio de 1936 se presentaron los milicianos en la iglesia con ánimo destructivo e incendiario. Y entre que no les sonaba que Pedro Calderón de la Barca fuera de los suyos y que además vieron escrito que era sacerdote, debieron concluir que había que poner las cosas en orden, porque Calderón debía ser un fascista de mucho cuidado. Las consecuencias del respeto que les merecieron a los republicanos la tumba de uno de los más ilustres escritores de todos los tiempos, quedan reflejadas en la leyenda de lápida actual, que dice así :

 “Calderón de la Barca, Capellán Mayor de San Pedro Apóstol, año 1666. Sus restos mortales depositados en esta iglesia desaparecieron en el incendio y saqueo del año 1936”.


Los INTELECTUALES de España, los actores, directores, guionistas, novelistas, etc., juntos “y revueltos” sobre un escenario, piden que NO se les acabe el maná subvencionado, pues de lo contrario......¿ de qué tendrían que vivir?. SON LOS HEREDEROS DIRECTOS DE AQUELLOS QUE EMPLEARON LA PIQUETA EN VEZ DE LA PLUMA, PARA QUE LA ESTIRPE NO SE INTERRUMPIERA JAMÁS.


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