Pedro
Calderón de la Barca falleció en 1681 en su casa de la calle
Platerías, la actual calle Mayor de Madrid y fue enterrado en la
iglesia de San Salvador, que estaba en la misma calle Platerías.
Cuando esta iglesia fue derruida en 1840, los restos de Calderón
fueron trasladados al cementerio de la Sacramental de San Nicolás. Y
a éste siguieron otros tres traslados, hasta que fueron depositados
por última vez en la iglesia de la sede de la Congregación de la
que fue nombrado capellán en 1666. Allí permanecieron los despojos
del insigne escritor en un mausoleo y arqueta de mármol.
Pero
sucedió que el 20 de julio de 1936 se presentaron los milicianos en
la iglesia con ánimo destructivo e incendiario. Y entre que no les
sonaba que Pedro Calderón de la Barca fuera de los suyos y que
además vieron escrito que era sacerdote, debieron concluir que había
que poner las cosas en orden, porque Calderón debía ser un fascista
de mucho cuidado. Las consecuencias del respeto que les merecieron a
los republicanos la tumba de uno de los más ilustres escritores de
todos los tiempos, quedan reflejadas en la leyenda de lápida actual,
que dice así :
“Calderón de la Barca,
Capellán Mayor de San Pedro Apóstol, año 1666. Sus restos mortales
depositados en esta iglesia desaparecieron en el incendio y saqueo
del año 1936”.
Los
INTELECTUALES de España, los actores, directores, guionistas,
novelistas, etc., juntos “y revueltos” sobre un escenario, piden
que NO se les acabe el maná subvencionado, pues de lo
contrario......¿ de qué tendrían que vivir?. SON LOS HEREDEROS
DIRECTOS DE AQUELLOS QUE EMPLEARON LA PIQUETA EN VEZ DE LA PLUMA,
PARA QUE LA ESTIRPE NO SE INTERRUMPIERA JAMÁS.


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