miércoles, 6 de agosto de 2014

El lobo con piel de oveja

Hay quien no puede ni quiere olvidar. Se amparan bajo el paragüas de la moderación, sensatez y honestidad para esconder lo que realmente les corroe por dentro; odio.

Es un odio de muchos años, pero en especial, desde que perdieron la oportunidad de transformar España en una colonia de la antigua URSS. Eso se les quedó grabado a fuego en su arcaico, rencoroso y pequeño cerebro. Es una derrota que, por muchos años que pasen, ni olvidan, ni dejarán que se olvide; para ello, disponen de la mejor propaganda que puede disponer una idea revolucionaria, ignorancia política y escasez de bienestar, precisamente lo que en estos momentos les ocurre a millones de españoles.
Ni olvidar, ni dejar que nos olviden
Eran ANTI fascistas, pero no ANTI comunistas
Por ignorancia política, millones de españoles olvidan que esta falta de bienestar se debe, en especial, al desenfreno derrochador de los llamados “demócratas de izquierda”, los cuales, cada vez que tienen el poder en sus manos, se reparten lo acumulado por gobiernos anteriores y vuelven a dejar “la caja vacía”, caja, en la que normalmente se depositan los impuestos del ciudadano.

Solo con recorrer la historia de todos estos “demócratas”, se puede comprobar lo ocurrido en los países donde han ejercido el poder. Existe un refrán, frase o pensamiento que lo define perfectamente:
Cuando la Izquierda entra por la puerta, la prosperidad sale por la ventana”.

Hoy, en el año 2014, los partidos que en 1931 se consideraban como “demócratas” (aunque demostraron lo contrario dias después), hoy presentan una moderación exquisita en sus manifestaciones, sobre todo las nuevas formaciones surgidas a la sombra de la pobreza por éllos mismos causada.
 
Demasiadas banderas y demasiados golfos
Hay un partido, surgido y alimentado por la desesperación de las masas, amigo de sátrapas dictadorzuelos hispanoamericanos, que cuadra perfectamente con lo dicho. Sin amenazas, sin proclamas incendiarias, sin alzar la voz, imitando al depredador escondido, ha conseguido que muchos millares de españoles confíen en sus falsas promesas.

Por todo lo dicho, y sin ser exaustivo (como repite el Sr.Cesar Vidal), PODEMOS destruir lo que nos costó 75 años construir.