jueves, 27 de febrero de 2014

Relativismo progresista

Cuando uno llega a viejo, tiende a transformarse en filósofo aunque nunca haya estudiado dicha asignatura. Como la mayoría del tiempo lo dedicamos a recordar tiempos pasados, a veces nos hacemos preguntas sobre los tiempos actuales que intentamos encorsetar con nuestra poca o nula experiencia presente.
Una de las preguntas que me planteo, es el porqué la juventud actual considera como normal la falta de respeto hacia sus mayores, en especial a sus progenitores y maestros. Esa desafección por las buenas maneras, normas que siempre se nos habían inculcado a nuestras viejas generaciones, han desaparecido bajo una especie de trato igualitario y familiar, tuteando a personas desconocidas y con muchos años a sus espaldas. Es muy raro que en un transporte público, se levante un joven para ceder su asiento a una persona mayor y viendo muchas veces, para mayor escarnio, que esa persona tiene que emplear sus manos en asirse para no caer ante los frenazos del transporte.
faltan modales y buena educación cívica

 Por otro lado, cualquier muchacho de 15 o 16 años se cree dotado de experiencia suficiente para considerarse de vuelta en las cosas de la vida, tanto en relaciones sociales como amorosas. Solo por haber tenido una o varias experiencias sexuales se creen en posesión de la verdad, deduciendo que el sexo contrario solo sirve de entretenimiento durante una “movida” y luego desechado como envase vacío. En los jóvenes, la palabra AMOR significa sexo, ya que están acostumbrados a oir eso de “hacer el amor” cuando real y simplemente debiera expresarse con la fórmula “practicar el coito”. El AMOR es otra cosa, es un sentimiento que la mayor parte de nuestra juventud, en la que incluyo a sus jóvenes padres, nunca acabaran de comprender, ya que confunden AMOR y SEXO. Pero de eso se encargará el Tiempo. Cuando se les haya acabado ese deseo juvenil excesivamente satisfecho, y sus cuerpos necesiten esa ayuda que nunca se les ha ocurrido prestar en su juventud, sobre todo, a las personas que lo necesitaban, se darán cuenta, aunque tarde, que esa experiencia de la vida que creían tener ha resultado falsa.
AMOR es otra cosa diferente al sexo

Puedo decir que también ha resultado falsa la educación relativista que se les ha impartido, tanto a éllos como a sus padres, desde hace 30 años, en la que todo es relativo, que no hay bien o mal absolutos, sino dependientes de las circunstancias concretas, como aseverando que se puede robar según sean las circunstancias, o bien matar, insultar, humillar, despreciar, etc.

 La educación que les ha faltado es precisamente la que separa lo bueno de lo malo. Las comunidades humanas han sido posibles por incluir en sus comportamientos actitudes de fraternidad, tolerancia y ayuda mutua entre sus componentes. El derecho de cada cual se terminaba cuando empezaba el derecho del vecino. Así se han formado los pueblos y en cansecuencia la naciones. Pero hay una forma de pensamiento que no soporta esas normas: el RELATIVISMO.

Y precisamente hace exactamente unos 30 años, dicha forma de pensamiento tomó las riendas de España. Se estableció por los ideólogos de la modernidad el llamado “progresismo”, y ahora con pena vemos el resultado de sus enseñanzas.
Tres generaciones de españoles han sido infectadas por el virus del “progresismo” sin darse cuenta que progresismo nace de progreso. Y yo pregunto: ¿En qué hemos progresado estos 30 años?.

 Tenemos la respuesta en tres frentes abiertos: 1º Desaparición de una moral básica que nos había sido transmitida de generaciones anteriores. 2º Desaparición de una igualdad entre clases con el aumento de la clase pobre, la nula existencia de la clase media y el excesivo número de integrantes de clase alta. 3º Pérdida casi completa del honor y del respeto por nuestra Patria expresada por el aumento de los desleales, indignos y judas autonómicos, la quema y escarnio de la bandera nacional y el intento de minimizar a nuestras Fuerzas Armadas, garantes de nuestra UNIDAD.

Todo lo dicho es lo que ha ocurrido en el transcurso de los últimos 30 años, mereciendo especial atención el desmembramiento del territorio nacional en comunidades autónomas, el asesinato de millones de fetos por leyes abortivas, el endeudamiento de la hacienda nacional en miles de millones de euros, los malos resultados escolares y académicos, los cerca de seis millones de desempleados, etc. ¡ Eso y más, nos ha implantado el RELATIVISMO PROGRESISTA !.
 
Las nuevas asignaturas
Y termino preguntándome; ¿es filosofía lo que acabo de escribir, o son delirios nostálgicos de la vejez?. No lo sé, pero  no me gusta la vida sin esperanza que llevan millones de compatriotas en la actualidad. Algo similar a lo que pensaba Ortega y Gasset, que en un artículo terminó diciendo: Una cantidad inmensa de españoles que colaboraron con el advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo esto, con su esperanza, se dicen ahora entre desasosegados y descontentos: «¡No es esto, no es esto!» La República es una cosa. El «radicalismo» es otra. Si no, al tiempo.



sábado, 15 de febrero de 2014

La indiscutible CULTURA de la izquierda

 
Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe
y en cenizas le convierte
la muerte (¡desdicha fuerte!):
¡que hay quien intente reinar
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte!
 
 El protagonista de versos como el insertado es Don Pedro Calderón de la Barca, que nació el 17 de enero de 1600. Estudiante en el Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid, se trasladó a Salamanca, donde se graduó en Derecho Canónico y Civil. A partir de aquí, recorrió buena parte de Europa, al servicio del duque de Frías y como militar con el Condestable de Castilla. Su vida da un giro de 180 grados en 1651, al ordenarse sacerdote. Más conocida es su fama como autor teatral, y por ello no es necesario insistir, baste con recordar que Pedro Calderón es una de nuestras grandes glorias literarias de todos los siglos.

Pedro Calderón de la Barca falleció en 1681 en su casa de la calle Platerías, la actual calle Mayor de Madrid y fue enterrado en la iglesia de San Salvador, que estaba en la misma calle Platerías. Cuando esta iglesia fue derruida en 1840, los restos de Calderón fueron trasladados al cementerio de la Sacramental de San Nicolás. Y a éste siguieron otros tres traslados, hasta que fueron depositados por última vez en la iglesia de la sede de la Congregación de la que fue nombrado capellán en 1666. Allí permanecieron los despojos del insigne escritor en un mausoleo y arqueta de mármol.

Pero sucedió que el 20 de julio de 1936 se presentaron los milicianos en la iglesia con ánimo destructivo e incendiario. Y entre que no les sonaba que Pedro Calderón de la Barca fuera de los suyos y que además vieron escrito que era sacerdote, debieron concluir que había que poner las cosas en orden, porque Calderón debía ser un fascista de mucho cuidado. Las consecuencias del respeto que les merecieron a los republicanos la tumba de uno de los más ilustres escritores de todos los tiempos, quedan reflejadas en la leyenda de lápida actual, que dice así :

 “Calderón de la Barca, Capellán Mayor de San Pedro Apóstol, año 1666. Sus restos mortales depositados en esta iglesia desaparecieron en el incendio y saqueo del año 1936”.


Los INTELECTUALES de España, los actores, directores, guionistas, novelistas, etc., juntos “y revueltos” sobre un escenario, piden que NO se les acabe el maná subvencionado, pues de lo contrario......¿ de qué tendrían que vivir?. SON LOS HEREDEROS DIRECTOS DE AQUELLOS QUE EMPLEARON LA PIQUETA EN VEZ DE LA PLUMA, PARA QUE LA ESTIRPE NO SE INTERRUMPIERA JAMÁS.