Un
matrimonio tiene una hija. Se separan y la madre, como siempre
encargada de la custodia, se casa con otra mujer. Ambas lesbianas
exigen que la no madre -cónyuge A o cónyuge B, no estoy seguro- sea
considerada padre -o madre, que tampoco lo tengo claro- de la
criatura, según la nueva normativa.
Entonces,
el juez Ferrín solicita a peritos que dictaminen sobre la idoneidad
de que dos lesbianas eduquen a una menor. ¿Podía
permitirse tamaño desafuero? Fue acusado de retraso
malicioso y ya metidos, en el fusilamiento civil, de prevaricación.
Contra
Ferrín se unió el lobby gay, la prensa
progre de izquierdas -El País hizo una de las campañas más
miserables que yo recuerde en los medios españoles- y la prensa
progre de derechas -El Mundo-. También, el aparato judicial más
próximo al PP, con el presidente de cierta Audiencia Provincial
quien le amenazó de la siguiente guisa: “Un católico no puede ser
juez de familia”. Fue este personaje, aspirante al Tribunal
Supremo, quien volvió contra Ferrín a todo el colectivo jurídico
próximo al Partido Popular. Se trataba de dar un escarmiento.
Finalmente, ya con Rajoy en el poder, se
suma a la campaña, el titular de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón,
aprendiz de progre.
Precisamente él, es decir, el ministro que más indultos polémicos
ha concedido, se lo ha denegado a quien más lo merecía, al juez
Fernando Ferrín. (fuente hispanidad.com)
Por
cosas así, el Partido Popular se quedará sin cinco millones de
votos, los que sirvieron para darle una mayoría con la que poder
anular leyes retrógradas impuestas por el anterior gobierno
socialista, y de las cuales no ha modificado un ápice.
Esta
cobardía del Partido Popular, traicionando el clamor de sus votantes
por recuperar valores denigrados y pisoteados por el socialismo, no
tiene cabida en la Historia de España.
Lo
perverso de esta situación es que, al dejar de votar al PP por
sentirse traicionados, cinco millones de votos servirán para
engrosar los pequeños partidos de derechas, pero no evitarán que el
socialismo vuelva a implantarse, con lo cual, España definitivamente
se romperá territorialmente, quedando como Cuba o Venezuela, en manos
de ateos, gays, lesbianas y ladrones de todas clases.
La
COBARDÍA tiene un precio, y todos lo pagaremos.
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