jueves, 28 de marzo de 2013

Un juez sin etiqueta; Fernando Ferrín


Un matrimonio tiene una hija. Se separan y la madre, como siempre encargada de la custodia, se casa con otra mujer. Ambas lesbianas exigen que la no madre -cónyuge A o cónyuge B, no estoy seguro- sea considerada padre -o madre, que tampoco lo tengo claro- de la criatura, según la nueva normativa.
 
Entonces, el juez Ferrín solicita a peritos que dictaminen sobre la idoneidad de que dos lesbianas eduquen a una menor. ¿Podía permitirse tamaño desafuero? Fue acusado de retraso malicioso y ya metidos, en el fusilamiento civil, de prevaricación.

Contra Ferrín se unió el lobby gay, la prensa progre de izquierdas -El País hizo una de las campañas más miserables que yo recuerde en los medios españoles- y la prensa progre de derechas -El Mundo-. También, el aparato judicial más próximo al PP, con el presidente de cierta Audiencia Provincial quien le amenazó de la siguiente guisa: “Un católico no puede ser juez de familia”. Fue este personaje, aspirante al Tribunal Supremo, quien volvió contra Ferrín a todo el colectivo jurídico próximo al Partido Popular. Se trataba de dar un escarmiento. Finalmente, ya con Rajoy en el poder, se suma a la campaña, el titular de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, aprendiz de progre. Precisamente él, es decir, el ministro que más indultos polémicos ha concedido, se lo ha denegado a quien más lo merecía, al juez Fernando Ferrín. (fuente hispanidad.com)

Por cosas así, el Partido Popular se quedará sin cinco millones de votos, los que sirvieron para darle una mayoría con la que poder anular leyes retrógradas impuestas por el anterior gobierno socialista, y de las cuales no ha modificado un ápice.

Esta cobardía del Partido Popular, traicionando el clamor de sus votantes por recuperar valores denigrados y pisoteados por el socialismo, no tiene cabida en la Historia de España.

Lo perverso de esta situación es que, al dejar de votar al PP por sentirse traicionados, cinco millones de votos servirán para engrosar los pequeños partidos de derechas, pero no evitarán que el socialismo vuelva a implantarse, con lo cual, España definitivamente se romperá territorialmente, quedando como Cuba o Venezuela, en manos de ateos, gays, lesbianas y ladrones de todas clases.
La COBARDÍA tiene un precio, y todos lo pagaremos.

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