Dos imágenes en las que el toro, animal bravo por naturaleza, es utilizado para que el pueblo soberano español, a imagen y semejanza de la ciudadanía romana, se divierta viendo como sufre este bravo ejemplar de la naturaleza.
Pero son dos formas distintas de sufrimiento:
En la primera, el toro es enlazado, arrastrado y alguna vez, muerto. Le atan dos antorchas a los cuernos provocando en el animal un terror extremo, ya que todos los animales temen al fuego y el toro "embolao", lo lleva ardiendo sobre su frente mientras la "culta y caritativa" ciudadanía se divierte viendo los ojos espantados del animal tratando de librarse del tormento. ¡ Un modo muy culto y civilizado de divertir al pueblo !
En la segunda, el toro lucha en igualdad de condiciones por su vida. Ataca y a veces mata, pero lo normal es que al final del espectáculo pierda la vida. Se trata de una lucha de uno contra uno, en el transcurso de la cual muchos toreros han perdido la vida y el toro muere por estocada directa al corazón. Pero el toro ha luchado sin miedo, sin terror, atacando a su contrario con bravura, exactamente igual que se atacan los que pelean con los puños en un combate de boxeo. Al final, uno cae, a veces también muerto. Es el precio a pagar por la fama y el espectáculo.
¡ Felicidades a Cataluña !. Veremos si ahora, una vez conseguido el que se cierren las plazas de toros en el territorio, se dedican a lo que tienen que dedicarse y por lo que les pagan el sueldo,o sea, a conseguir que sus contribuyentes encuentren trabajo para que la clase política pueda seguir disfrutando de la "Erótica del Poder".
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