Felipe
VI ha introducido un cambio en el protocolo por el que los que juren
cargo podrán hacerlo sin Biblia ni crucifijo, o sea, que los nuevos
miembros en las instituciones que juren o "prometan" el
cargo en La Zarzuela podrán hacerlo sin una Biblia y un crucifijo
delante.
Tiene
razón Su Majestad Felipe VI. Hay ejemplos recientes de que jures
por lo que jures, nunca serás demandado.¿Para qué representar la
parodia de jurar o prometer si no lo haces ante Dios, como supremo
testigo, para que en caso de incumplimiento te lo demande?. No vale
la pena.
Puede
ser que a nuestro flamante rey le resulte molesto tener que soportar
la presencia de una Biblia y un Crucifijo mientras observa lo que
juran o prometen los nuevos cargos. Es curioso que le conceda a la
ideología atea, en detrimento de los españoles creyentes, lo que
tanto ha buscado; la desaparición de los símbolos cristianos de las
instituciones públicas.
Los
españoles creyentes, no lo dude Majestad, tendrán muy en cuenta la
decisión que ha tomado de otorgar al juramentado el privilegio de
hacerlo como le dé la gana.
Resulta
reconfortante observar que, a pesar de lo dispuesto, el fiscal
Antonio Narváez Rodríguez ha jurado este jueves el cargo de
magistrado del Tribunal Constitucional ante
la Biblia, la Constitución y un crucifijo colocado entre ambos,
el nuevo magistrado ha elegido que estuvieran allí mientras
pronunciaba la fórmula del juramento.
Como
recordatorio de grandes juramentos, recordemos éste:
El día 22 de noviembre de 1975, a las once horas y
cuarenta y cinco minutos, juró el padre de Felipe VI, entonces Su
Alteza Real el Príncipe de España Don Juan Carlos de Borbón y
Borbón, la fórmula que lo convertiría en Rey
El
presidente del Consejo de Regencia toma en sus manos el libro de los
Evangelios y formula a Su Alteza Real el Príncipe de España Juan
Carlos de Borbón la siguiente pregunta:
Señor:
¿Juráis por Dios, y sobre los santos
Evangelios, cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del
Reino, así como guardar lealtad a los Principios que informan el
Movimiento Nacional?
Su
Alteza Real, poniendo la mano derecha sobre los santos Evangelios,
responde: Juro por Dios, y sobre los santos
Evangelios, cumplir y hacer cumplir las Leyes Fundamentales del Reino
y guardar lealtad a los Principios que informan el Movimiento
Nacional.
El
presidente del Consejo de Regencia contesta a Su Majestad don Juan
Carlos de Borbón y Borbón: Si así lo
hiciereis, que Dios os lo premie, y si no, os lo demande.
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