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| ¡ Así se forma una familia ! |
"Nada
acongoja mas a una sociedad que la percepción, ya no solo
instintiva, sino real y verificable, de la multitud de sus males y la
profundidad, gravedad y ausencia de remedios. La orfandad de
liderazgo obliga a colectivizar de manera unánime, incontrovertible,
permanente, como un clamor superior e in crescendo: “No es esto, no
es esto…”.
Ortega,
con la profundidad y rigor de su magisterio racional y patriotismo
trágico, al frente de una generación comprometida y en el rigor de
la verdad dolorosa, se desmarcó de la naciente República en el
momento en que el sectarismo y odio iconoclasta quemaba el tesoro
cultural de iglesias y conventos, iniciando la inicua persecución
religiosa que, como forma de gobierno y asunto de Estado, desemboca
en el mayor “genocidio religioso” conocido en Europa. Una
“república para republicanos” excluía de partida a todo
discrepante, presente o futuro.
Hoy,
asimilable a los hechos históricos que desembocaron en la
desafección de un sector significativo de los españoles a la II
República, se ha producido la quiebra de confianza necesaria,
legitimación de ejercicio, al régimen nacido de la Constitución de
1978. Pocos creen, mas allá de los que viven de ello y sus
innumerables corifeos, en la posible regeneración democrática; en
que, dentro del Sistema, puedan solucionarse los innumerables y
gravísimos problemas que ha generado durante estos 38 años de
existencia.
La
victoria del terrorismo sobre el Estado de Derecho; la conversión de
la justicia en una terminal sectaria y acomodaticia al gobierno de
turno; el avance desbocado del secesionismo; la corrupción impune
para las élites que nos desgobiernan; el permanente desacato a toda
norma constitucional; el brindis al sol federalista; la sistemática
y obstinada falsificación de la historia; la persecución del pasado
de quienes no aportan ni auguran futuro alguno; el guerra civilismo
maximalista, impostor y destructor de la convivencia, hacen cada vez
más irrespirable el clima social y mas difícil el necesario sosiego
y meditación que la regeneración patria apremia.
De
la entrega al relativismo moral, la farsa jurídica y el esperpento
internacional de nuestra Nación, vuelve a darnos cuenta la
“garzonita persecución” de una inane jurista y sobre-jueza
argentina, al pretender encausar a elegidos y ejemplares defensores
de la sociedad, policías y guardias civiles, en su lucha contra el
terrorismo y los totalitarios que iniciaban, en los años setenta, la
voladura del Estado Nacional y Social de Derecho que Franco
representaba. No resulta casual, ni paradójico que mientras se
libera, “reinserta”, homenajea y protege a terroristas de Eta,
Grapo, violadores en serie y asesinos de niños, se persiga a quienes
los persiguieron con la Ley y los medios que la sociedad les procuró.
Entonces triunfaba la ley y se aplicaba, los asesinos eran tratados
como tal y las victimas defendidas y protegidas como merecían. Aún
no se habían subvertido los valores, ni el orden natural de las
cosas; las palabras tenían su significado y cada cual respondía de
sus actos fueran gobernantes o ciudadanos. Del Pardo emergía una luz
salvadora, ejemplar, sabia, prudente, de estadista, popular e
incontrovertible.
A
nadie sorprende que en una Republica bananera como Argentina, donde
una familia se reparte y sucede en el poder, como usufructo
hereditario, el oceánico desconocimiento de las normas básicas del
derecho penal. Conceptos como legalidad, tipicidad, prescripción,
amnistía, soberanía, territorialidad, irretroactividad,
competencia, garantías y presunciones, son “escollos” vencibles
por el magisterio del prevaricador y conquistador Garzón,
transmutado en senil jueza.
Así
la grotesca instrucción a la que se presta un Estado descompuesto,
un gobierno autista y algunos jueces contaminados del virus
progresista y el miedo escénico de ser señalados como defensores
del franquismo, hacen que, sin desconocer la imposibilidad jurídica
de acceder a tal arbitrariedad y despropósito, sirvan de altavoz a
la condena mediática inexorable de tres honorables ministros de
Franco y dos defensores del orden y la Ley, tratados como criminales.
Sepa
el gobierno y los tontos útiles que le secundan, que el objetivo de
tan canallesca instrucción de los inexistentes “crímenes del
franquismo”, no tiene el mínimo rigor histórico, jurídico, ni
político. Solo forma parte de la amplia instrumentalización que
llevaran a la ONU los enemigos seculares de España: Masones,
separatistas y comunistas, con el confesado propósito de equiparar a
Franco con Hitler -a Stalin le siguen llamando “papito”-. Una vez
obtenido tal propósito, al ser la Transición consecuencia del
acuerdo de las Cortes de esa España franquista, reconciliada, en paz
y desarrollo, pactada con la escasa oposición interna y externa
pseudo-democrática, deslegitimar todo el proceso seguido en estos
treinta y ocho años, a la Jefatura del Estado y al sector de centro
derecha que se oponga al designio del nuevo Frente Popular de la III
Republica, tan ingobernable, antisocial y antinacional como las
anteriores, y de previsible final. Esa bomba de relojería que
amenaza el corazón de la convivencia nacional y cuya desactivación
debería ser prioridad de cualquier gobierno no frentista, es la “Ley
de Memoria Histórica”. Su derogación el primer peldaño para no
caer en el abismo del pasado, al que nos quieren llevar.
Urge
una solución exógena, porque la endogamia partitocrática resulta
incapaz. Quienes son causa de la causa, no pueden rectificar el mal
causado. Ni saben como, al socaire del empecinamiento que nubla su
inteligencia, ni tienen intención al subordinar sus intereses de
poder, al interés general de los españoles. La última constatación
de lo afirmado, nos lo proporciona el Ex-Ministro de Economía Pedro
Solbes quien confiesa “…no haber tomado las medidas económicas
adecuadas a la crisis ya palmaria en 2008, debido a las elecciones
generales existentes y lo impopular de las medidas. Todo con
conocimiento y anuencia de Zapatero”.
Una
vez más queda patente la supeditación de los intereses generales,
aunque ello ocasione la ruina y desintegración de un pueblo, a la
permanencia en el poder del partido de turno. El engaño sistemático,
la demagogia permanente y la manipulación sistemática, con la
interesada complicidad de los medios de comunicación, hacen el
resto.
En
la dificultad aflora lo mejor y lo peor del ser humano. Del humanismo
cristiano incorporamos mucho más que su noticia. La devoción y el
análisis de nuestra historia nos debe reconfortar en el futuro,
cuando la adversidad parezca insuperable. En nuestro interior debemos
cultivar las flores inmarchitables e indestructibles de la dignidad,
el valor, la generosidad y el patriotismo. Solo perecerán con
nuestra existencia, pero habrán sido ejemplo de un bello cultivo que
legar.
Paz
y felicidad a todos los españoles de buena voluntad y en especial a
los que carecen de esperanza, están dominados por el rencor, o han
aprendido a odiar aún antes de conocer.
Recordar
a nuestro Caudillo Francisco Franco por el 121º Aniversario de su
nacimiento: Gracias por todo lo que nos diste. Aquí va nuestro
homenaje: La diferencia… que quieren borrar.
¡FELIZ
NAVIDAD!"
Editorial
de Diciembre-2013.- Fundación Nacional Francisco Franco

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