domingo, 7 de octubre de 2012

Mirando a La Meca

Francia ha dado el primer paso hacia el club islamista Organización de la Conferencia Islámica la cual agrupa a 57 países suníes, (ninguno de los cuales respeta la libertad religiosa de las minorías). La última voluntad de la organización ha sido presionar a la ONU para que prohibiera toda crítica al Islam.
Nueva generación catalana
También España, y en especial Cataluña, se ha convertido en el epicentro del salafismo más radical. El salafismo dirige tres mezquitas de Barcelona y también la de Terrassa, cuyo líder está imputado por incitar a la violencia contra las mujeres. Y no sólo esto. En Tarragona, el salafismo controla cinco mezquitas generosamente financiadas por países islamistas de dudosa procedencia. Y además, no podemos olvidar que el terrorista de Toulouse, Mohamed Merah, estuvo en varios congresos salafistas secretos en Reus y Gerona. Es decir, que hemos permitido que en nombre del multiculturalismo más infantil tengamos entre nosotros a auténticos fanáticos que usan el nombre de Dios como coartada para controlar las mentes de muchos ciudadanos con total impunidad.

Todos los datos mencionados pueden leerse tanto en la prensa digital como la de papel, por lo que la ignorancia no cabe en los dirigentes y responsables europeos. El Salafismo, basándose en una financiación nacida del consumo petrolífero, tiene asegurado el sometimiento a ultranza de los países consumidores, los cuales se doblegan, una tras otra, a todas la exigencias que les son impuestas.
Lapidación

Pero lo más irónico es que hayan sido políticos autollamados "progresistas", defensores a ultranza de los derechos, tanto de la mujer en general como de los colectivos gays, los que hayan abierto la puerta de Europa a unas ideas completamente contrarias a las que dicen defender, ya que el Islam ahorca al homosexual (Según los activistas de Derechos Humanos en Irán, más de 4.000 lesbianas y gays han sido ejecutados desde la instalación del régimen de los Ayatolás en 1979) y lapida a las mujeres adúlteras (Layla Ibrahim Issa Jumul, de 23 años, fué acusada de adulterio y condenada a muerte en un juicio injusto).

Pero las consecuencias de estas decisiones, más políticas que otra cosa, se verán en unos pocos años, aunque para entonces, todos estos dirigentes amantes de la libertad, fraternidad e igualdad, estarán dándose la buena vida en lugares paradisíacos, gastándose las fortunas amañadas, en base al engaño de pueblos que tuvieron la mala suerte de ser por éllos gobernados. Europa necesita nuevos dirigentes que sustituyan a los actuales. Las ideas socializantes, tan proclives a mantener aherrojada la libertad de expresión, ensayadas en las antiguas repúblicas de la Unión Soviética, así como las que mantienen esclavos a los pueblos coreano y chino, son idénticas a las que conforman el Islamismo: El enemigo a combatir, es todo aquel que no comulgue con nuestras doctrinas.

Europa, para desgracia de los europeos, mantiene con los impuestos de sus ciudadanos estas dos formas de pensamiento, y lentamente, unas veces unidas y otras en solitario, van tomando posiciones cada vez más elitistas para, cuando lo consideren, tomar el poder y borrar Europa con todo lo que representa. Y los culpables serán todos los ciudadanos europeos, sin excepción, ya que con sus votos permiten la permanencia en el poder a gentes indeseables, gentes que han logrado vivir sin principios ni fé, pero con un fuerte respaldo económico que intentan por todos los medios conservar.

Musulmanes en Londres
Huari Bumedian, ex Presidente de Argelia, dijo en un famoso discurso pronunciado en 1.974 ante la Asamblea de la ONU:
"Un día, millones de hombres abandonarán el hemisferio sur para irrumpir en el hemisferio norte. Y no lo harán precisamente como amigos. Porque irrumpirán para conquistarlo. Y lo conquistarán poblándolo con sus hijos. Será el vientre de nuestras mujeres el que nos dé la victoria.

Y la clase política europea ha creado la fórmula perfecta para la nueva colonización islamista. En primer lugar, con la maquinaria abortista y el odio a la institución familiar, han hundido el índice de natalidad. La mayoría de los países europeos tienen un índice de natalidad inferior a 1,2, o sea, a partir de ahora, la población europea se reducirá en casi un 50% con cada generación".

Preparemos nuestros traseros para mostrárselos a Alá, mientras rezamos arrodillados mirando a La Meca.

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