Si la mentirosa, farsante
y falaz progresía establecida en tierra española, tuviese un ínfimo
resíduo de verguenza, comprendería el porqué, una nación como
Rusia, con tantos años soportando un régimen totalitario y
excluyente, en lugar de exteriorizar su ansia de libertades
permitiendo toda clase de manifestaciones callejeras incontroladas, (como ocurre en España),
ha decidido limitar y prohibir, esas marchas llamadas del Orgullo Gay
que sus desviados convocantes querían representar "en el
centro histórico de Moscú, lugar preferido para solaz de los
niños, familias moscovitas y visitantes".
Estas exaltadas
manifestaciones callejeras, siempre incluyen escenas de sátira
antirreligiosa, gestos lascivos, exhibicionismo y simulaciones de
actos sexuales, y aunque su máximo lider Nikolai Alexeyev había
insistido en que el desfile no tendría desnudos ni escenas groseras,
Sergei Sobyanin, el alcalde de Moscú, temiendo con razón que tales
propósitos no fuesen cumplidos, prohibió el espectáculo.
Las autoridades
gubernamentales explican que "en opinión de los ciudadanos,
las actividades asociadas con la discusión de relaciones sexuales en
áreas públicas, es una provocación que causa daño moral a los
niños y adolescentes", ya que en este tipo de marchas
"se insulta el sentido moral y religioso" de los ciudadanos
y se interpretan "condiciones abyectas y deshumanizadoras".
La Iglesia Ortodoxa, se
había pronunciado en contra de tan esperpéntico espectáculo por
boca de su gran rabino Berl Lazar, así como el muftí Talgat
Tajuddin, del Comité Central Espiritual Islámico.
Una encuesta de la
empresa estadística estatal VTsIOM realizada recientemente a partir
de 1.600 encuestados, mostró que el 86% apoya que se prohíban las
"promociónes de relaciones sexuales entre personas del mismo
sexo".




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