jueves, 10 de mayo de 2012

¡ Así se trabaja en España !


Puede, que muchos de los que lean este artículo crean que no sé de lo que hablo, pero por desgracia, lo sé.

El parón en nuestra economía, viene producida por unos factores que son de sobra conocidos; el ladrillo, exceso en el gasto público, mala o nula administración de los estamentos oficiales, falta de efectivo en la banca, cerrajón del crédito, etc.etc. Pero lo que realmente ha frenado, continua frenando y frenará, si no se le pone remedio, es la morosidad en tres piezas clave del comercio y la industria; los ayuntamientos, el pequeño y mediano comercio y las grandes superficies.

Si el fabricante de un producto, cualquier producto, pero sobre todo en la fabricación de textil para hogar, la ropa o los complementos, se encuentra con dificultades a la hora de cobrar el género que fabrica, bien por parte de los ayuntamientos y empresas oficiales o bien por el pequeño y mediano comercio, se produce un efecto dominó: El fabricante se ve incapaz de pagar a sus proveedores y éstos a los suyos, y así, uno tras otro, se llega a la actual situación de paro indutrial. El pequeño o mediano comercio, que por norma y tradición siempre ha dispuesto de un presupuesto para sus compras de temporada, ahora compra sin dinero, vende lo que puede y el resto de la mercancía, o bien no la paga, o simplemente la devuelve al fabricante, (esto último puede que lo hagan los más honrados). No digo que esta forma de actuación sea general, pero a groso modo puede que represente un 70% del comercio minorista

Si tocamos las grandes superficies, normalmente no ocurre ésto, pero cuando hacen el pedido al fabricante, procuran que el tiempo estimado para cumplir el encargo sea lo más ajustado posible. El fabricante acepta el reto, pues el pedido es tentador por la cantidad y su montante, pero el Jefe de Compras, establece día y hora para su entrega. El fabricante tiene que ser muy habil para poder cumplir con ese tiempo, y lo natural es que falle y se demore. Además, como la fecha impuesta para la entrega lo más probable es que haya sido de tres meses, y la forma de pago establecida puede que sea de 120 días a partir de la entrega del género (o sea 4 meses), este fabricante tiene que poder fabricar, pagar sueldos y Seguridad Social, así como gastos generales, electricidad, teléfono, viajes y carburantes, etc. durante siete meses, o si son otras las condiciones puede que más ¡ y sin ingresos!.

Aunque el retraso en la entrega del pedido haya sido solo de horas, o máximo de un día, la gran superficie le presenta dos opciones: Un descuento en el precio de compra, que puede reducir al mínimo los beneficios del fabricante, o que el fabricante se quede con el género fabricado, lo que le puede representar aún mayores pérdidas.

Sin embargo, cualquier persona sabe que si entra en un bar a tomarse un café o comer un bocadillo, que si se decide a contemplar un espectáculo teatral o deportivo, que si hace la compra en la carnicería o frutería, a no ser que quiera que le metan en la comisaría más próxima, ¡ tiene que pagar antes de salir !. ¿Porqué no cumplen pagando el género que compran?, o ¿porqué estas malas artes para ahogar a los pequeños y medianos fabricantes?

Esto es, y no todo, lo que diariamente está ocurriendo . Por eso tenemos tanta golfería. Por eso, los bares y restaurantes registran un buen porcentaje de estos elementos indeseables, vividores que puede no hayan pagado ni los zapatops que calzan, pero que abonan religiosamente las copas y premian con buenos billetes a las golfas que les acompañan.

Mientras, los fabricantes no pueden pagar a sus operarios, viéndose forzados a cerrar sus empresas, pequeñas y medianas, obligados a dejar en el paro a sus operarios, pero como en todo, siempre habrá desaprensivos que aprovecharán la situación para desprenderse de parte o de toda la plantilla.

Mas la Justicia y el Gobierno no ven donde está el problema. Ellos van a lo suyo: miles de millones de euros para la Banca, una Banca que no concede créditos y aunque los dé, solo sirven para que los golfos sigan yendo con sus golfas de guateque, ya que esos créditos, al final van a parar a sus sucias cuentas corrientes.

Y si por un exceso de celo, ese desgraciado fabricante intenta mezclar algún operario "sin seguro" para que le suavice sus problemas, logrando con ésto mantener y no despedir parte de la plantilla... ¡CULPABLE!. Multazo y probable cierre, con el consiguiente aumento de trabajadores en paro.

Así nos va la cosa, y así seguirá mientras los que no pagan disfruten y los que intentan sobrevivir sean perseguidos como malhechores. Y cosa rara, la Inspección de Trabajo y la de Hacienda, nunca se ha metido, ni se mete, ¡ NI SE METERÁ CON LOS CHINOS !. La consigna es: ¡ caña al empresario español !

¡España me produce pena y asco!. Lo digo como lo siento.

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