Puede,
que muchos de los que lean este artículo crean que no sé de lo que
hablo, pero por desgracia, lo sé.
El
parón en nuestra economía, viene producida por unos factores que
son de sobra conocidos; el ladrillo, exceso en el gasto público,
mala o nula administración de los estamentos oficiales, falta de
efectivo en la banca, cerrajón del crédito, etc.etc. Pero lo que
realmente ha frenado, continua frenando y frenará, si no se le pone
remedio, es la morosidad en tres piezas clave del comercio y la industria;
los ayuntamientos, el pequeño y mediano comercio y las grandes
superficies.
Si
el fabricante de un producto, cualquier producto, pero sobre todo en
la fabricación de textil para hogar, la ropa o los complementos, se
encuentra con dificultades a la hora de cobrar el género que
fabrica, bien por parte de los ayuntamientos y empresas oficiales o
bien por el pequeño y mediano comercio, se produce un efecto dominó:
El fabricante se ve incapaz de pagar a sus proveedores y éstos a
los suyos, y así, uno tras otro, se llega a la actual situación de
paro indutrial. El pequeño o mediano comercio, que por norma y tradición siempre ha dispuesto de un presupuesto para sus compras de temporada, ahora compra sin dinero,
vende lo que puede y el resto de la mercancía, o bien no la paga, o
simplemente la devuelve al fabricante, (esto último puede que lo
hagan los más honrados). No digo que esta forma de actuación sea general, pero a groso modo puede que represente un 70% del comercio minorista
Si
tocamos las grandes superficies, normalmente no ocurre ésto, pero
cuando hacen el pedido al fabricante, procuran que el tiempo estimado
para cumplir el encargo sea lo más ajustado posible. El fabricante
acepta el reto, pues el pedido es tentador por la cantidad y su
montante, pero el Jefe de Compras, establece día y hora
para su entrega. El fabricante tiene que ser muy habil para poder
cumplir con ese tiempo, y lo natural es que falle y se demore. Además, como la
fecha impuesta para la entrega lo más probable es que haya sido de tres meses, y la
forma de pago establecida puede que sea de 120 días a partir de la entrega del
género (o sea 4 meses), este fabricante tiene que poder fabricar, pagar
sueldos y Seguridad Social, así como gastos generales, electricidad,
teléfono, viajes y carburantes, etc. durante siete meses, o si son otras las condiciones puede que más ¡ y sin
ingresos!.
Aunque
el retraso en la entrega del pedido haya sido solo de horas, o máximo
de un día, la gran superficie le presenta dos opciones: Un descuento
en el precio de compra, que puede reducir al mínimo los beneficios
del fabricante, o que el fabricante se quede con el género
fabricado, lo que le puede representar aún mayores pérdidas.
Sin
embargo, cualquier persona sabe que si entra en un bar a tomarse un
café o comer un bocadillo, que si se decide a contemplar un
espectáculo teatral o deportivo, que si hace la compra en la
carnicería o frutería, a no ser que quiera que le metan en la
comisaría más próxima, ¡ tiene que pagar antes de salir
!. ¿Porqué no cumplen pagando el género que compran?, o
¿porqué estas malas artes para ahogar a los pequeños y medianos
fabricantes?
Esto
es, y no todo, lo que diariamente está ocurriendo . Por eso tenemos
tanta golfería. Por eso, los bares y restaurantes registran un buen
porcentaje de estos elementos indeseables, vividores que puede no
hayan pagado ni los zapatops que calzan, pero que abonan
religiosamente las copas y premian con buenos billetes a las golfas
que les acompañan.
Mientras,
los fabricantes no pueden pagar a sus operarios, viéndose forzados a
cerrar sus empresas, pequeñas y medianas, obligados a dejar en el
paro a sus operarios, pero como en todo, siempre habrá desaprensivos
que aprovecharán la situación para desprenderse de parte o de toda
la plantilla.
Mas
la Justicia y el Gobierno no ven donde está el problema. Ellos van a
lo suyo: miles de millones de euros para la Banca, una Banca que no
concede créditos y aunque los dé, solo sirven para que los golfos
sigan yendo con sus golfas de guateque, ya que esos créditos, al
final van a parar a sus sucias cuentas corrientes.
Y
si por un exceso de celo, ese desgraciado fabricante intenta mezclar
algún operario "sin seguro" para que le suavice sus
problemas, logrando con ésto mantener y no despedir parte de la
plantilla... ¡CULPABLE!. Multazo y probable cierre, con el
consiguiente aumento de trabajadores en paro.
Así
nos va la cosa, y así seguirá mientras los que no pagan
disfruten y los que intentan sobrevivir sean perseguidos como
malhechores. Y cosa rara, la Inspección de Trabajo y la de
Hacienda, nunca se ha metido, ni se mete, ¡ NI SE METERÁ CON LOS
CHINOS !. La consigna es: ¡ caña al empresario español !
¡España
me produce pena y asco!. Lo digo como lo siento.




No hay comentarios:
Publicar un comentario