Quiero recomendar un informe sobre el Islam escrito en Galaxio.com. Éste afirma con toda razón que si el Islam fuera una secta de 100.000 fieles, sería perseguida y combatida en todo el mundo por sus enseñanzas francamente dañinas, pero que como cuenta con 1200 millones de fieles, posee las mayores reservas petroleras y es la religión que más se expande, todos la tratan con complacencia.
Razones: «Occidente ha gustado en exceso de imaginar al mundo musulmán como el reino de las Mil y Una Noches, pero los fundamentalistas lo han despertado a la verdadera naturaleza del islamismo (…)
El islamismo NO es una religión como las demás, difiere de ellas en que la violencia es explícita y hasta obligatoria en su libro más sagrado, y su práctica implica un condicionamiento de la mente mucho más intenso que la de otros cultos. Por lo tanto, sus creyentes no deben ser perseguidos sino ayudados.
Imaginen una religión que olvidó describir el cielo para las mujeres, que en cambio prometió un cielo lleno de mujeres (¡y muchachos!) a los hombres que mueran matando infieles; que en consecuencia nació y se expandió en medio de guerras, que prohibió la mayor parte de las manifestaciones artísticas, que prohibió todos los ídolos pero se dirigen a rezar hacia una piedra, cuyo libro sagrado no menciona ni una sola vez la palabra “amor”, pero que sí hace contínuas promesas de terribles castigos de parte de un dios de misericordia infinita.
Imaginen una religión que considera a los perros y los monos como “impuros” (también a los cerdos y ¡a los infieles!, añado yo). Que establece una enorme diferencia entre el hombre y la mujer, dando consejos como éste a los maridos de esposas rebeldes: “¡Amonestad a aquellas de quienes teméis que se rebelen, dejadlas solas en el lecho, pegadles!” (El Corán, Sura 4: 34).
Imaginen a una religión que solo tiene rival en el cristianismo en cuanto al número de muertos que sus guerras provocaron, y que hace del matar y ser matado en nombre de Dios el camino más directo al Paraíso.
Imaginen, finalmente, ser perseguidos por escribir o leer estas líneas, sufriendo castigos que pueden ir desde la prisión a la muerte, según la interpretación de la ley coránica en los diferentes países musulmanes. »
Pero, por extrañas razones que no alcanzo a comprender, su poder de penetración es inmenso en las naciones europeas, y también en España. ¿ Seremos dominados como en el año 711, cuando los musulmanes invadieron España aprovechando las luchas internas en el reino visigodo ?
Han pasado 1300 años, pero ya se han producido luchas internas entre las taifas autonómicas del reino borbónico de Juan Carlos I que hacen presagiar una nueva conquista.
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